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jueves, 31 de octubre de 2013

Nuevas pestañas.

Últimamente me está gustando el mundo de la poesía, por lo que he abierto una pestaña en la que solo habrá poesía, es difícil escribirla, así que no será muy frecuente, un poema al mes, o así.
La otra pestaña es de un libro que estoy escribiendo. El lunes 4 de noviembre tendréis la sinopsis, espero que os guste, os avisaré aquí cada vez que haya algo nuevo.

Un padre.

Los busco, aunque no los encuentro. ¿Alguien es culpable de mi desgracia? Siento que debe de haber alguien que provoca mis largas noches de insomnio a causa de la muerte de mi padre. Yo le quería, le quería mucho, ¿de quién tomaré yo ahora ejemplo? Siento que mi vida se está derrumbando. Quiero dormirme y despertar si él vuelve, sino, tendré que ir yo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Lágrimas sangrientas.

Dejo que la música suene para mis oídos, cada nota es una lágrima más. Me vienen a la cabeza todos los recuerdos, todo es tan difícil. Pienso en lo solo que estoy, en que nadie me quiere ayudar y le permito a las venas de mi muñeca que lloren sangre. Me siento débil, sin fuerzas, ¿cómo puedo llegar a hacer esto? Todo me supera, ¿hay una salida? Necesito que alguien me rescate, que alguien me saque de este oscuro lugar en el que no encuentro felicidad. De nuevo me hago otra pequeña raja, me juro a mí mismo que será la última, pero con la tercera hago lo mismo, y con la cuarta, hasta que alcanzo la tranquilidad y guardo de nuevo el cuchillo en mi mesita hasta el próximo ataque de ansiedad.

Todo lo que te amé.

Antes de nada... No me matéis, sé que no está bien, pero es uno de mis primeros poemas y es difícil, creerme, muy difícil, porque perfectamente podría escribir sobre sentimientos que no siento o no sentí y que rimen a la perfección, pero quería que los versos que voy a escribiros a continuación saliesen directamente de mi corazón (qué cursi, joder). Ahí va:
Me siento frente al piano,
el que tocaré quizás,
jurándome en vano
que no volveré a amar más.
Comienzo una melodía,
brotan lágrimas de mis ojos
recordando el tiempo que yo perdía
amándote sin anteojos.
Te espiaba
en mis días largos,
te lloraba 
en mis días amargos.
Tenerte pedía 
creyendo que algún día lo conseguiría.
Tras unos meses pasados,
pensé que nunca nadie me amaría,
pues me dolían los costados
de luchar por lo que quería.
Ya no te amo,
sí que te quiero.
que todo lo que te amé
siempre lo recordaré.

A mi primer amor.

jueves, 17 de octubre de 2013

El último grito.

Me imagino bajo tierra, enterrado, muerto, sin alma, ¿alguien dejaría que de sus ojos brotasen lágrimas por mí? ¿Alguien sería capaz de caer en depresión a causa de mi muerte? Creo que las ideas que llenan  mi cabeza suenan enfermizas, me doy miedo, ¿hasta dónde puedo llegar para conseguir que la gente se preocupe por mí?
La sirena del instituto suena, aunque la profesora de Historia no lo supiese, había empleado su clase para cosas más útiles como pensar en ideas provenientes de un loco, yo.
Me siento triste, aunque no sé muy bien por qué. Escucho mi nombre tras mi espalda, escucho su voz, las notas adecuadas para una partitura sobre el chico perfecto llegan a mis oídos.
-Dime –contesto a su llamada haciendo parecer como que estoy pasando por el peor momento de mi vida, aunque sea mentira.
-Te quería preguntar si… Àlex, ¿estás bien?
Lo he conseguido, me siento orgulloso de mi actuación. Decido que le debo dejar con la duda de si estoy bien o no y, tras meter mis libros en la mochila pasando de él, salgo de clase.
Al perderlo de vista me muerdo el labio y doy dos pequeños saltos expresando mi entusiasmo.
Ese día iba todo de negro, me gusta ir de negro, siento que mis actuaciones suenan más creíbles. A veces llego a preguntarme si estoy triste de verdad o simplemente lo exagero todo.
Vuelvo a escuchar su voz a mi espalada, esta vez me dijo directamente:
-Si estás mal quiero que sepas que puedes confiar en mí. Lo que te quería preguntar es si quieres venir a tomar algo con Marcos, Laura y conmigo.
Siento esa última palabra penetrar en mi mente. Marcos y Laura son novios, pude llegar a creer que me estaba pidiendo salir. Pero estaba demasiado ‘triste’ como para salir.
Me rasco la cabeza dejando que los ojos de Niccolo vean las marcar de haberme cortado y digo:
-Hoy no puedo, chao.
Tras decir esas palabras le vuelvo a dejar con la misma cara de unos minutos antes y me voy corriendo a casa.
Por el camino empiezo a pensar, y eso siempre me sienta mal. Me invitó a salir porque odia a Marcos y él siempre suele invitarle, por lo tanto se quería escaquear de estar con él y su novia.
Al llegar a casa escucho a mi madre decir:
-Que pronto has llegado, para comer hay lentejas.
Pienso una escusa rápida y le respondo:
-Me duele un montón la tripa desde que comí el bocadillo del recreo, hoy no como, cuando se me pase comeré algo.
Miento más que hablo, recuerdo el momento en el que cogí mi bocadillo de nocilla y lo tiré a la basura mientras escuchaba una canción de Evanescense.
Al llegar a mi habitación y tras cerrar la puerta con llave me desnudo frente al espejo y lo único que logro ver esa la grasa que no logro eliminar.
Me dirijo a mi mesita, en el tercer cajón al fondo hay una cuchilla. Intento detenerme, sé que no debo hacerlo, pero la ansiedad que corre por las venas de mi muñeca debe salir.
Existe una salida de este asqueroso mundo, solo la encuentro cuando daño mi muñeca.
Me siento tan solo, nadie me querrá nunca, solo soy un amargado.
La sangre empieza a brotar y yo rápidamente cojo un papel de mi escritorio para poder limpiarla.
¿Algún día podrá llegar a quererme alguien? Siento que todo el mundo me toma el pelo, que la gente solo me dice lo que mis oídos quieren escuchar.
Odio el mundo, odio la grasa, odio los miedos, odio a la gente, odio la escuela, odio las preguntas que rondan por mi cabeza, odio no saber que va a ser de mí, me odio a mí.
Niccolo, estoy esperando a que vengas a rescatarme, ven y cura mis heridas, ámame, deséame.

Me meto entre las sábanas de mi cama, no quiero despertar más. La sangre sigue brotando, y sigue, hasta que un grito me deja sin voz y sin alma.

domingo, 6 de octubre de 2013

Cuenta como te sientes.

Da igual de qué país seas, cuántos años tengas, da igual todo, seguro que, como todos, tú también tienes problemas. Es el momento de que te desahogues, abajo, escribe un comentario relatando cómo te sientes y qué te ha paso, puede ser de forma anónima o no. No sé si alguien me lee, pero si tú estás leyendo esto significa que si hay personas que me leen, comenta y saca todo lo que te has guardado. ¡Un abrazo! Responderé todos los comentarios, se feliz.

Hasta que dejes de respirar.

Recuerdo la melodía y la tarareo hasta que la clase de matemáticas acaba, me muero de ganas de tocarla. Voy corriendo hacia mi casa preocupado por la enfermedad de mi madre, hacia unas horas me acababan de comunicar que le quedaban horas de vida. Llego a casa, guardo el piano más pequeño que tengo en mi bolso y me dirijo al hospital donde se encuentra mi madre. Al llegar voy a su habitación y comienzo a tocarle la melodía pensada. Puedo detectar que la he despertado, aunque no se le note mucho, y le digo:
-Mamá, nunca me olvidaré de ti, te he compuesto esta canción, te la tocaré hasta que te vayas.
Le beso la mano y continúo tocando.
Pasan dos horas y... ha llegado el momento, a la vez que yo toco un do ella, la más bella mujer que la Tierra pudo contener, suelta al viento su último suspiro.
-Lleva, allá a donde te vayas, esta melodía en el alma -le susurré esperando que pudiese hacerlo.